domingo, 18 de noviembre de 2007

El camino se hace al andar

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La sociedad actual esta basada en la velocidad. El slogan de hoy en día pareciera ser: “Apúrate que se te hace tarde”. Desde que el bebé emerge del vientre materno emprendemos una salvaje carrera contra el tiempo; vivimos en constante stress al tratar de adelantar los acontecimientos. No miramos hacia atras, no nos damos tiempo para disfrutar el presente, solo nos dejamos llevar por la aceleracion impuesta por la sociedad para tratar de alcanzar con premura un mañana el cual ni siquiera sabemos exactamente como sera.

A nuestros bebés los hacemos niños lo antes posible por aquello de “que fastidio la lloradera y la cambiadera de pañales”. A nuestros niños les negamos el disfrute pleno de esta bella e importante etapa para lanzarlos – la mayoría de las veces sin preparación – a la adolescencia. A nuestros adolescentes les criticamos su natural confusión y los forzamos despiadadamente a una "responsable" vida de adultos. Llegamos entonces a la adultez con muchas carencias; es como haber obtenido un diploma universitario a punta de cursos intensivos y estudios por correspondencia. Entonces, ya como adultos, la rapidez con la que hemos vivido nos pasa factura. Nos sentimos inseguros y por eso cometemos errores y cuando lo hacemos, somos criticados y juzgados por la misma sociedad que nos impulso a la violenta carrera.

El vértigo de la velocidad nos bloquea. No tenemos tiempo para aprender de nuestros errores; si nos detenemos para analizar la causa de nuestras fallas, seremos arrollados por la multitud que viaja en la gran “autopista” por la que vivimos. Examínense, visualicen la situación…si alguien está bloqueándonos el camino, le hacemos cambio de luces, le tocamos corneta, le lanzamos el carro encima; o se quita o lo quitamos. Solo tenemos 3 opciones: mantener el mismo ritmo de los demas, detenernos y ser arrollados por los demas colapsando o....salirnos de la autopista para tomar una via alterna mas segura y placentera.

Estamos manejando el carro de nuestra vida a 1000 por hora, pero hacia donde vamos? ..no importa sigue a esos carros si ellos van para allá esa debe ser la vía. Apúrate …acelera…ponle chola…el tiempo se nos acaba….Y mientras vamos a esa velocidad, no vemos las señales en la vía o a lo mejor si, pero ya es tarde para desviarnos, mejor seguimos al grupo..

Hacia donde vamos tan rápido?, cual es el apuro?. Que sentido tiene?.

Vivimos nuestra vida pensando en el futuro, con ansias de llegar a él y cuando este llega no nos damos cuenta porque nuestra velocidad no nos permite detenermos para disfrutarlo. Es como si estuvieramos en uno de esos tours en donde te prometen que conocerás toda Europa en 3 días, pasas más tiempo en el autobús que en los sitios que supuestamente fuiste a conocer y al final del tour, cual es el sentimiento que queda?. Bueno, conociste Europa...realmente lo hiciste?

La belleza de la vida no consiste en llegar rápido al destino, sino en disfrutar del camino. El destino realmente no importa de todas maneras llegaremos a él. El tiempo? Tiempo hay de sobra, siempre tendremos el tiempo necesario, el que necesitemos, para vivir nuestra vida, ni mas ni menos. Cuando decidas tomar el control de tú vida, salte de la “autopista” en la primera salida que consigas y entonces comenzaras a observar detalles en el camino que antes, por la velocidad, no habías podido captar.

El futuro es algo etéreo, realmente no existe. El futuro lo construimos nosotros con cada pequeño paso que damos; el camino realmente lo vamos construyendo a medida que andamos. Queremos una vida plena y enriquecedora?, entonces pongamos piedra sobre piedra cuidadosamente. Queremos una vida estresante, en donde nuestras experiencias sean solo flashes difusos y no muy claros? entonces no te detengas, sigue por la autopista. Cada paso es decisivo, cada paso puede cambiar al mundo, cada paso es el más importante de todos. Una vez que demos ese paso no hay manera de retroceder. Entonces, disfrutemos cada uno de nuestros pasos. En lugar de vivir una vida al estilo Formula uno vivámosla como si estuviéramos paseando por una hermosa carretera. Admiremos el paisaje, respiremos profundamente el aire puro,; y si en algun momento queremos detenernos a descansar o a maravillarnos de lo que nos rodea, hagámoslo; sin presiones y sin temores.

Entonces, cuando realmente lleguemos al fin de nuestro viaje podremos mirar con satisfaccion hacia atras, sentirnos orgullosos del camino que construimos. Cada huella que dejamos impresas y cada leccion aprendida…


domingo, 4 de noviembre de 2007

A que le temes?


Adaptación de la Parábola de los talentos (Mateo 25, 14-30)

Dios envía tres Almas a la vida terrenal. El decide que las 3 vivirán con abundancia en todo los sentidos pero a cada una le ha fijado misiones diferentes. A la primera, le encomienda que aprenda a ser Humilde; a la segunda, le dice que debe aprender a ser Justa y a la tercera, le da por misión que aprenda a ser Libre.

Pasado el tiempo necesario, Dios decide traer de regreso a las Almas. Se dirige hacia la primera de ellas y la consigue con un halo de Luz brillante a su alrededor y una expresion de paz en su rostro.

- Hijo Mío, tú tiempo ha terminado.
- Lo se mi Señor, te estaba esperando.
- Que has aprendido durante tú vida humana?
- Aún cuando me rodeaste de abundancia aprendi a tomar sólo lo que necesitaba. Aprendi que la riqueza material es un espejismo y que la verdadera riqueza está en el espiritu. Aprendí que lo físico es temporal mientras que lo espiritual es eterno.

Dios respondió orgulloso: "Me alegro Hijo. Ven conmigo, eres bienvenido a mi Reino."

Se dirije Dios entonces a la segunda Alma y la encuentra atareada trabajando en unos papeles. Tenia una expresion de satisfaccion y alegria en el rostro.

- Hijo mío, tú tiempo ha terminado.
- Es una lástima mi Señor, aún quisiera hacer muchas más cosas pero estoy satisfecho con lo que he hecho y acepto tu decisión.
- Y que has hecho durante tú vida humana?
- Observé que me rodeaste de mucha abundancia mientras otros no tenían nada; así que me propuse a compartir lo que yo tenía en exceso con aquellos a quienes les faltaba. Les he enseñado a otros como utilizar los recursos que tu nos pones a nuestro alcance y como aprovecharlos. También aprendi que todos tenemos las mismas posibilidades ante tus ojos mi Señor, sólo que muchos se tapan los ojos y no lo ven.

Dios respondió con satisfacción: "Me alegro Hijo. Ven conmigo, eres bienvenido a mi Reino"

Se encamina entonces Dios hacia la tercera Alma. Entró a un recinto oscuro y frío y en un rincón de este se encontraba el Alma sollozando; Dios se acercó y la vió abrazada a sí misma y con los ojos cerrados.

- Hijo Mío, tú tiempo ha terminado.

Como si hubiera recibido una descarga eléctrica el Alma se estremeció y su sollozo se convirtió en un quejido de terror.

- Que te pasa Hijo?.
- Tengo Miedo...
- A que le temes?

Entre gemidos el Alma respondio:

- Durante mi vida tuve que luchar mucho para conseguir lo que he logrado. He sido exitoso en mi profesion y he podido acumular una gran riqueza que me ha permitido vivir comodamente...ahora me da miedo dejar todo lo que he construido
- Hijo, yo te pedí que aprendieras a ser Libre.
- Y lo hice mi señor, soy Libre, no dependo de nadie...
-
Es esa para ti la Libertad?, eres exclavo de tus necesidades fisicas.
- Ahora lo se mi Señor, pero no se como cambiar...he fracasado
-
No hijo, abre tus ojos y podras ver lo que la oscuridad no te ha permitido ver.
- No puedo abrir mis ojos Padre ayudame por favor.

Con tristeza Dios le respondio:
- No hijo yo no puedo hacer por ti lo que tu debes hacer...

A medida que la tercera Alma hablaba, la oscuridad de la habitacion se hacía más tensa y un frío gélido inundaba el recinto.

- Tengo frio, no me abandones Señor
- Yo nunca te abandonare, siempre estare aca esperando que abras tus ojos a mi.
- No puedo, no puedo.... - y diciendo esto al Alma se fué hundiendo en la negra Oscuridad...

"Aquel que tiene Fé en mí no temerá y la Fé se le devolverá en Esperanza y Paz. Pero aquel que no confíe en mí palabra, vivirá envuelto en un mundo de dudas y falsas ilusiones..."